lunes, 22 de julio de 2013

Último fin de semana - Salvador de Bahía

Tengo esto abandonado; lo sé. Pero eso quiere decir sólo una cosa: he estado tan ocupada siendo feliz que no he tenido tiempo de pararme a escribir. :)

Como os conté, este fin de semana fuimos a Salvador de Bahía. Es la capital del estado de Bahía, en el noreste de Brasil. En ella viven cerca de 3 millones de personas. Está a unas 11 horas de Río en coche, y a 2 y media en avión. Allí nos quedamos en el hostal Galería 13 porque nos lo habían recomendado, que está en Pelourinho, el barrio más histórico y mejor cuidado. El hostal no está mal. Es muy acogedor (tiene suelo y techos de madera). El inconveniente es que el dueño es un poco prepotente y las zonas comunes bastante pequeñas. Por lo demás, también lo puedo recomendar. 

Salvador de Bahía
Salvador es precioso. Tiene muchísima arquitectura colonial, los edificios son esplendorosos. ¿El problema cuál es? Que sólo la zona turística está limpia y cuidada. El resto de la ciudad es suciedad, desorden, abandono y desastre. En el barrio de Pelourinho, TODOS  los edificios que están en el paseo marítimo están abandonados y en ellos viven personas sin casa y adictos al crack, que es algo de lo más común aquí. Nunca había visto tanta gente durmiendo en la calle y tantos drogadictos en un lugar (incluso niños). La policía patrulla durante todo el día, y te encuentras a un agente en cada esquina. El mismo día que llegamos, íbamos a coger una calle y la gente de un bar cercano empezó a gritarnos que no podíamos ir por allí porque era muy peligroso (después, en taxi, sí fuimos por esa calle y, efectivamente, era peligrosa). En fin, que Salvador es sólo un pequeño reflejo de la desigualdad en el país. Los hoteles más prestigiosos están junto a casas humildes y barrios de drogadictos. 



La noche que llegamos nos acercamos a otro barrio, Rio Vermelho, que es donde más marcha nocturna hay. Es una especie de La Latina madrileña, me recordó mucho a España. La gente llenaba las terrazas de la calle, a pesar de que había estado lloviendo y seguía bastante nublado. Tomamos algo en una de ellas y después, para suerte mía, fuimos a bailar salsa!!! Sí, aquí también bailan!!! El lugar se llamaba Sunrise y tenía música en vivo de una banda bastante buena. Estuvimos bailando mucho rato. Para los salseros que me leáis: no, la gente no baila muy bien salsa. Los brasileiros en si saben moverse bien, así que dan el pego. En el local sólo había 3 chicos que sabían bailar debidamente, pero el ambiente era muy bueno. 
Salseando en Salvador :)

A todos los lugares se puede llegar en taxi, son bastante baratos. El precio se puede fijar antes (si sabes bien cuánto puede costar) o pedir que te den uno con taxímetro, si crees que regateando vas a salir perdiendo.

Al día siguiente fuimos a explorar un poco la ciudad y nos dirigimos al mercado modelo para comprar algunos souvenirs. Hay un ascensor que cuesta 15 centavos y sirve para conectar el Pelourinho con la zona del muelle. Por distancia, se puede ir caminando perfectamente. Mi compañera de viaje y yo fuimos a ello, y a medio camino nos dimos la vuelta y comprendimos la razón de ser del elevador. La calle por la que íbamos a pasar, aunque era muy amplía y junto al paseo marítimo, estaba llena de drogadictos (todos los edificios del lugar, como dije antes, abandonados). Así que volvimos al ascensor, que era bastante más seguro. Lo usan muchísimas personas. Después del mercado, nos apuntamos a un tour de 2 horas que ofrecía el hostal. El guía era de Salvador y nos contó bastante curiosas. El tour no era muy bueno, bastante básico y no nos enseñó nada que no pudiéramos ver nosotros mismos. La parte positiva fue conocer a las demás personas del tour y al guía. Como curiosidad, contaros que la ciudad tiene 365 iglesias, uno de los lugares con mayor número del mundo. La religión más practicada es el camdomblé, de origen africano. Como casi todas las religiones de los lugares colonizados, ésta también tiene matices impregnados de catolicismo (a pesar de que, hasta hace poco, fue religión prohibida). El guía nos contó que la capoeira también estaba censurada hasta los años 50. Curioso, ¿verdad? Cuando acabó el mini tour nos encontramos con una batucada en plena calle. En Salvador se respira arte por todas las calles. 

Praça de Ça, Pelourinho
Por la tarde nos juntamos con las personas que conocimos en el hostal (qué maravilla de invento esto de los hostales!) para ir a un festival de jazz que se celebraba en el Museo de Arte Moderno.  Por 6 reales (unos 2 euros) asistimos a un concierto bastante bueno y en un ambiente inmejorable.

Festival de Jazz. Museo de Arte Moderno
Más tarde, volvimos a la zona de nuestro hostal a buscar un concierto de samba que nos habían dicho que era esa misma noche. Nos equivocamos de lugar y entramos en un concierto de hip hop que no estaba nada mal. Un rato después encontramos la samba y allí nosi invitaron a ir a una discoteca cercana que era gratis, así que nos dirigimos todos para allá. Para mi sorpresa, era una discoteca de dancehall y reggae (mi música preferida después de la salsa). Estuvimos bailando hasta cerca de las 2 de la mañana y conocimos la comunidad rasta que había por la zona. ¿¿Quién me iba a decir que iría a Salvador para bailar salsa y dancehall??

Compañeros de hostel, gente incréible
El domingo lo tomamos con tranquilidad. Fuimos al barrio de Barra y estuvimos todo el día en la playa. La playa no tiene nada de especial. Es donde va todo el mundo de la ciudad (y eso que nosotras anduvimos un rato para encontrar alguna un poco más lejana). Está bastante sucia y las corrientes son un poco peligrosas. Nos contaron que había muchas otras playas preciosas pero estaban demasiado lejos como para ir hasta allí teniendo tan poco tiempo. 

Por la tarde, nos ocurrió una de esas cosas que te hacen reasegurarte de que la vida tiene sus razones y de que no existen las casualidades. Estábamos en el hostal, preparándonos para ir a cenar, cuando entró el dueño del hotel en la habitación para enseñársela a un nuevo compañero de habitación. Y, ¿¡¿quién creéis que era?!?! El irlandés que encontré el fin de semana anterior en Ilha Grande, en otro hostal!!! Entre todas las ciudades, momentos y hostales que existen, la vida nos lo volvía a poner en nuestro camino. Increíble! Fuimos a cenar con él y a tomar unas cervezas en un lugar donde había música en vivo en la calle. 

Batucada na Rúa, Salvador
Salvador es sinónimo de arte, cultura y música en todas sus expresiones y de la mejor calidad. La gente, como todos los brasileiros en general, son las personas más amables que he conocido. Da igual su edad o sexo, cualquier persona que te encuentras te ayuda, te habla, te cuenta su vida. Uno de los días entramos a una tienda de música a buscar libros de partitura. El dueño nos intentó ayudar (no tenía) y empezó a hablar con nosotras. Acabó tocándonos 5 canciones con una guitarra dentro de la misma tienda y transmitiéndonos esa alegría de vivir, esa humildad y generosidad que caracteríza al país entero. ¡Cuánto tenemos que aprender de ellos!!



  El domingo por la noche ya teníamos que irnos. Me fui con pena porque me habría encantado quedarme más días, pero feliz de haber conocido un lugar con tanto encanto y haberme encontrado con personas tan increíbles. ¡Viva la vida!

viernes, 19 de julio de 2013

Una semana para volver - Picnic y boda en la favela

Ha sido un día muy completo. Por la mañana, he estado divulgando con la organizadora. He registrado la ONG en un portal muy conocido en Brasil donde se publican muchas ofertas de voluntariado. De momento, nuestra prioridad es encontrar alguien que de refuerzo escolar. Aquí hace muchísima falta apoyo extraescolar para ayudar a los niños en las cosas más básicas. Podéis ver las ofertas de la ONG aquí, y si queréis compartir, estáis invitados :) 

La tarde fue muy divertida. Tenemos un campo de fútbol pequeño cerca de la sede. No habíamos ido nunca porque siempre está ocupado, pero ayer nos acompañaron dos de los profesores de guitarra para pedir a los chavales que estaban jugando que nos dejaran un hueco. Aunque parezca raro, los niños que llevamos estaban super ilusionados. Es algo que, aunque lo tienen cerca, no suelen hacer porque siempre está ocupado. Estuvimos jugando y cantando un rato. Era bastante difícil mantenerles calmados porque eran muchos y muy revueltos. Se nos ocurrió jugar al limbo y les encantó. Ninguno lo conocía! Nos lo pasamos muy bien :)

Juego de la pelota caliente

Juego de la pelota caliente


Después de esto, anduvimos a una zona cercana donde hay un par de mesitas de piedra a hacer un picnic con los más mayores (mayores de 5 años). Los que podían, traían algo de picar. Nosotras compramos algunas cosas también. Lo pasamos super bien, se veía a los niños muy felices. Ver cómo disfrutan, como ríen, como se olvidan de que viven rodeados de violencia es una sensación increíble. Los niños aquí son mucho más abiertos que los españoles. Te ven un día 5 minutos y cuando te encuentran al día siguiente se acuerdan de cómo te llamas, te abrazan, te besan...son muy cariñosos.

El limbo en la favela :)

El maluco vino a visitarnos en medio del picnic y todos los niños fueron corriendo a saludarle y abrazarle (le habían visto un día durante una hora) Las niñas empezaron a decir que somos novios y le robaron 2 reales de su mochila para ir a comprar dos anillos y preparar una boda express. Me habría gustado que vierais la ilusión que tenían. Todas las niñas, cuando te ven, empiezan a decirte que eres su madre. Creo que están muy necesitadas de una figura adulta, y aún más de la estructura madre-padre. En fin, que nos casaron y se lo tomaron totalmente en serio. Es alentador ver que las niñas, a pesar del entorno malicioso, conservan gran parte de su inocencia. 

Picnic com as crianças

Sólo tengo una cosa negativa para contar. Tuvimos un pequeño percance que me dejó bastante triste (a mi más que a cualquiera de los niños, que ven la muerte como algo mucho más natural). Había un gatito casi recién nacido en el campo de fútbol en el que jugamos antes del picnic. Estaba enfermo y merodeando por la zona. Estaba claro que le quedaba poco para morirse. Uno de los niños lo sacó del campo y al cabo de unos minutos todos los niños se alborotaron porque acababa de pasar un coche y lo había atropellado. No quiero dar más detalles, pero se me aguó el día. Os cuento esto por lo siguiente: al llegar a las mesitas donde hicimos la merienda, los niños sacaron el tema del gato. Estaban preocupados, pero no tanto como lo estaba yo. Empezaron a hablar de que algunos ya habían perdido a su abuelos (hablo de niños de entre 5 y 8 años); y uno de ellos dijo, con mucha naturalidad, que su padre estaba muerto. Los demás niños siguieron hablando como si nada. Me quedé asombrada. Ese niño no tenía padre, lo había dicho sin pena y a los demás niños les parecía de lo más normal. Estuve observándole después mucho rato. Me habría gustado saber qué le pasó a su padre, si él lo conoció, si él de verdad estaba tan bien como aparentaba. En nuestra favela murió muchísima gente y era un hecho de lo más cotidiano. Por suerte, las nuevas generaciones sólo representan pequeñas huellas de la matanza que hubo. 

Este fin de semana lo vamos a pasar en Salvador de Bahía. A la vuelta os contaré más cosas! :) 

jueves, 18 de julio de 2013

Inmersión en Río - Visita a otras favelas pacificadas

Creo haber dicho demasiadas veces que ''hoy ha sido el mejor día en Brasil'', así que voy a dejar de repetirlo y simplemente generalizaré. Todos los días han sido estupendos, y éste todavía más :) También suelo afirmar siempre que todas las personas que conocemos tienen un propósito en nuestra vida. Nada sucede porque sí, por casualidad. Cada suceso, bueno o malo, tiene una razón de ser.

Pues bien, el maluco que conocimos de excursión el otro día y que quiere ayudar en nuestra ONG se ofreció a llevarme a otras favelas de Río para poder conocerlas y compararlas. De no ser por él, no habría conocido esa otra cara de Río de Janeiro, inaccesible normalmente para los turistas. Fuimos a la zona sur de la ciudad, próxima al centro, a dos comunidades de favelas que ahora están pacicificadas. Ambas favelas están pegadas a la zona de Copacabana e Ipanema. Por poner un ejemplo más cercano, es como si al lado de la Cibeles en Madrid hubiera un barrio de favelas con casas hacinadas pegadas a otros edificios de 20 pisos, donde vive la gente con dinero. 

Una pequeña muestra del graffiti en Vidigal  
Primero fuimos a Vidigal. Limita con el barrio de Leblon, que es uno de los más prestigiosos y de más dinero de la ciudad (de hecho, está al lado del hotel Sheraton de Río, que, por cierto, vierte todos los residuos que produce al mar). En Vidigal viven cerca de 13.000 personas que se organizan en casitas puestas de cualquier manera a lo largo de un gran monte que mira a Ipanema y Copacabana. Las vistas desde allí son espectaculares. Fuimos a un lugar super especial. Para llegar hasta allí, por ser en pendiente, cogimos un mototaxi (sí, una moto que hace las veces de taxi!). Los mototaxistas están completamente locos. La carretera principal de la favela es muy estrecha y de dos sentidos, así que tienen la política de que pase el más fuerte. Y las motos pasan independientemente de que vengan camiones de frente o haya que subir escaleras con la moto por la acera. Fue una experiencia increíble; una mezcla de emoción por lo novedoso, por estar allí y miedo a morir. Llegué sana y salva :)

Cuartel temporal de la Polícia Pacificadora - Vidigal 

Visitamos un lugar asombroso. Es un centro de reciclaje, una especie de pulmón de la favela donde tienen cultivos ecológicos de varias plantas y hacen talleres de aprovechamiento de los residuos. Lo curioso del lugar es que hace no muchos años era un vertedero, un lugar donde iban a parar todos los desperdicios de los favelados. Lo que ahora son plantas, árboles y ejemplo de sostenibilidad y ecología, hace varios años era  un cementerio de ruedas de coches, chatarra, aceites, deshechos y jeringuillas. Se respira una paz y un sosiego impensables en la favela en la que estoy ahora mismo. Allí conocimos a una mujer muy especial, Graça. Ella apoya la crucina, cocinar y comer los alimentos lo mínimo posible para conservar su vida y la mayor parte de las propiedades. Es voluntaria en este lugar. Se dedica a cultivar los alimentos y a crucinar. Dejó su trabajo para dedicarse a ello plenamente. No cobra nada por estar allí, nos explicó su filosofía de vida: comer de forma acorde a la naturaleza y hacer lo que le aporta felicidad. Dimos una vuelta por la zona y fuimos a visitar un hostal (sí!!! Un hostal en una favela!!! - pacificada, claro -) para extranjeros que está casi en la cima de la montaña. Las vistas desde allí eran mejores que desde cualquier ático de la zona más cara de Río. 

Centro de reciclaje - Vidigal

Vistas desde el centro de reciclaje - Vidigal

Después de aquí nos dirigimos a Cantogalo, otra favela pacificada aún más próxima al centro de Río. (digamos que fuera una favela en plena Gran Vía de Madrid). Aunque es conocida por el nombre de Cantogalo, también reúne a las favelas Pavão y Pavãozinho. Viven cerca de 6.000 personas. Allí se encuentra Criança Esperançala ONG más importante de todo Brasil, que tiene varias sucursales por el país y el apoyo económico del mayor grupo de comunicación, Globo TV. Visitamos su sede aquí y quedé impresionadísima. Es un edificio gigantesco, una especie de colegio lleno de pinturas por dentro, de zonas de recreo y aulas de informática muy bien equipadas. Para que os hagáis una idea de sus dimensiones, deciros que tiene piscina (y club de natación) y ascensores. La verdad es que me sentí un poco triste de compararla con nuestra humilde ONG, donde la infraestructura es la más básica y humilde que podáis imaginar. 

Dentro de Criança Esperança - Cantogalo

Cuando acabamos de explorar, fuimos a un centro de arte dentro de la favela. Es un espacio cultural, en una casa reformada y muy bonita, llena de colores. Tienen una terraza desde donde también se ve toda la ciudad. Muy cerca de ella, está un hostal de reciente apertura que regenta una profesora del maluco. Fuimos a conocerlo y estuvimos hablando con la única empleada durante mucho tiempo, filosofando sobre la vida. Ella es de Rocinha, la favela más grande de Latinoamérica. Nos contó un  poco la situación actual de su favela (está pacificada, pero los bandidos y traficantes están luchando por volver a tomarla) y nos explicó el esplendor cultural por el que atraviesa Rocinha. Ella misma era cantante y nos invitó a ir a escucharla algún día a un local en su favela natal. Lo que os digo, conocemos a las personas por algo!

Centro cultural y de arte - Cantogalo

Ya teníamos bastante hambre, así que el maluco me llevó a uno de los sitios más emblemáticos de Río. Para que os imaginéis, me llevó al típico bar cutre español que da mal rollo a la vista pero ponen las mejores tapas. Pues eso pero en versión brasileira. El lugar es muy famoso y ha ganado muchos premios por su comida. Se llama Pavão Azul. Pedimos un plato típico portugués, algo así como bolas de bacalao rebozadas (buenísimas) y arroz de camarones. Riquísimo todo.

En Pavao Azul, uno de los mejores bares de Río


Las dos comunidades que visitamos están llenas de policía. Esto quiere decir que están pacificadas porque la policía está ahí 24 horas y no hay bandidos armados. Os preguntaréis cómo es esto. Pues bien, la policía militar, cuando se decide pacificar una favela, la invade y mata a bandidos y no bandidos. Una vez muertos todos, instalan la UPP, policía pacificadora. Allí tienen hasta cuarteles. Por un lado, es estupendo que no haya bandidos en un barrio y que los niños no tengan que ver armas a todas horas y lo asimilen como normal. Pero por otro, ver un policía en cada esquina y saber que la UPP no va a tener la eficacia que se espera (la corrupción toca todos los cabos, y una vez acaben los Juegos Olímpicos veremos qué pasa), hace que se siga creciendo en un entorno vulnerable. Ahora mismo, en la misma favela de Rocinha - pacificada - mencionada más atrás, está habiendo un conflicto interno muy grande porque los bandidos están poniéndose de acuerdo para volver a tomarla. Como véis, la pacificación que ejerce la policía, mediante matanza e imposición, no es el remedio. La imagen de abajo fue tomada en Río, fuera de las favelas. Me contó el maluco que están haciendo una campaña para recogida de armas debido al gran número de accidentes domésticos que pasan con ellos. 

Puesto de recogida de armas de fuego - Copacabana

Lo mejor de esta experiencia fue poder contrastar esas comunidades con la mía. Hay muchísima diferencia entre ellas, aunque también una gran semejanza: la gran humildad y generosidad característica a los cariocas.

Beijinhos e muito obrigada, maluco! :) 



miércoles, 17 de julio de 2013

Segunda semana - Cine en la favela y otras cosas

Comienzo este post diciendo la mayor verdad de mi vida actualmente: me quiero quedar en la favela!!!! :(

Ayer fue un día de lo más normal. Como ya os he contado, los lunes no hacemos gran cosa porque son el día para organizar el resto de la semana. Hablé con Bea (ella vive en la favela y ayuda a la organizadora de la ONG en todo lo relacionado con ella, nos enseña, nos acompaña, toda una ayuda) y le sugerí que me ayudara con el portugués, especialmente conversación. Sin pensarlo me dijo que sí, así que hemos acordado estar hablando una hora al día, mientras paseamos o hacemos otra cosa. Ayer fue nuestro primer día. Fuimos al centro de salud y al supermercado mientras yo chapurreaba un portunhol castizo y ella tenía mucha paciencia. Me gustó ver el centro de salud, está bastante nuevo y bien cuidado. Allí fuimos a recoger unos medicamentos. Los dan gratuitamente con receta. En la cola para recogerlos dos señoras empezaron a hablar conmigo de todo un poco. Los cariocas son encantadores! La verdad es que a una de ellas casi no la entendía porque hablaba muy rápido. Era una señora de unos 45 años, vestida como si tuviera 20 y maquillada hasta las cejas (literalmente; las cejas las tenía pintadas). Me dijo que a ella le encanta ir al baile funky y que ella vivía en la comunidad de al lado, una zona que en un pasado cercano era enemiga de nuestra favela. Hoy ambas están organizadas bajo el mismo comando porque nuestra favela invadió a la otra. Según nos cuentan, hubo muchísimas mueres en esa toma. 

A minha professora de portugues :)

El baile funk es un acto social. Creo que ya he hablado del tema en algún otro momento. Allí acuden tanto jóvenes como mayores y se baila de forma bastante despreocupada. Hoy me han contado que, además de drogas, alcohol y armas, hay un lugar en estos bailes que se llama el corredor. Allí las chicas van con falda y sin ropa interior y tienen sexo con cualquier hombre, normalmente los poderosos de la favela. Es una especie de orgía. El problema es que muchas quedan embarazadas y después no saben de quién es el bebé. Parece que ahora esto no sucede tan a menudo, pero en el pasado sí era bastante común. Sí, increíblemente triste. 

Por la tarde tuvimos cine en la sede de la ONG. Pusimos Ice Age y había palomitas (pipocas les llaman) y Guaraná para los niños. Los lunes a las 18:30 será día de cine. Hemos traído un proyector prestado y, con una sábana en la pared, la película se veía bastante bien :)

Cine en la favela 
Hoy (martes) hemos tenido más actividad. Por la mañana he estado organizando la divulgación. He estado dándonos a conocer en algunas plataformas de voluntariado e intentando, a través de Tweeter, que nuestro proyecto tenga más receptores. A ver si vemos los resultados :) Después he tenido mi clase de portugués con Bea. Hemos ido a dar un paseo por la favela y hemos hablado de todo un poco. De momento me da un 6,5 de nota. Espero llegar al 8 antes de irme!!

Por la tarde hemos tenido oficinas. Hemos hecho percusión corporal con los niños. Creo que se lo han pasado muy bien! Nos ha visitado uno de los montañeros que conocimos en la excursión del sábado (uno de los malucos). Está interesado en colaborar con la ONG dando clases de guitarra y también nos ha contado que en su universidad existe la posibilidad de encontrar financiación para el proyecto. Se ha quedado con nosotras toda la tarde y ha estado colaborando también con los talleres que hemos hecho. Se agradece que un brasileiro se comprometa con la comunidad de la favela. Normalmente, nuestra ONG sólo recibe voluntarios extranjeros. Los brasileños, además de que no todos tienen conciencia de solidaridad, tienen miedo de ayudar en las favelas por el miedo que tienen.

Taller de percusión con Susi y maluco invitado

La desinformación de los medios de comunicación y los rumores pesan más que la verdad: hay favelas no pacificadas en las que se puede (y debe) entrar. No es tan peligroso como lo pintan. Aquí vive gente normal, con trabajos normales, gente buena y gente mala, como en cualquier sitio del mundo. Cuanto más se les excluya, más continuará el círculo vicioso de miedo-exclusión. Así que es importante que un carioca, que vive fuera de la favela, quiera comprometerse. Puede ser el comienzo de un buen cambio :)

Crianças :)

Si eres una persona curiosa, la favela es una explosión de preguntas. Vivir aquí es convivir con un fenómeno social muy complejo pero muy apasionante, con tantos matices, tantas razones, y tanto pasado y tan sangriento, que es imposible opinar sobre la vida en la favela o dar consejos a quienes viven dentro de ella si no has nacido aquí. Yo bombardeo a la organizadora de preguntas. Cada día que pasa, cada cosa que observo, nacen nuevas incógnitas. En nuestra favela, hace no muchos años, moría muchísima gente sin razón aparente. Además de la guerra entre zonas, dentro de la misma favela los bandidos mataban a cualquier persona. No preguntaban ni pedían explicaciones. Si habían escuchado algo sobre ti que no les gustaba, si pensaban que habías dicho algo sobre ellos, te mataban. Moría gente inocente todos los días. La organizadora dice que salías de tu casa, y era más o menos normal encontrar un cadáver al lado de tu puerta. Nadie se escandalizaba. Los más atrevidos miraban para ver si podían reconocerlo. 

Una vez que acababan de matar a alguien (fuera la policía o entre los mismos favelados), de manera casi automática, salía gente de los comercios y casas cercanas y recogía los rastros del asesinato. Era una especie de limpieza automática no pactada. En silencio, limpiaban los restos y al minuto ahí no había pasado nada. La organizadora cuenta que, a veces, este ''saneamiento'' instantáneo era perjudicial para ellos mismos. Cuando la policía mataba a alguien, le metía en el coche y contaba que había muerto de camino al hospital, así que nunca se podía llegar a hacer justicia. De esto no hace tantos años, 15 años aproximadamente. Toda persona mayor de esa edad ha visto eso continuamente aquí. 

Historias como esta debe haber millones. De momento estoy recopilando lo que me cuenta la organizadora, que es bastante. En los próximos días os contaré cuánto gana un bandido, en qué invierte el dinero el jefe de la favela y otras curiosidades!

Buenas noches :)